Pular para o conteúdo principal

Vota, pero escucha


Tuve, en vísperas de las pasadas elecciones, la humorada de asomarme al paraíso de cierto teatro donde se celebraba un mitin electoral. Era para mí un espectáculo nuevo en el que tomaban parte antiguos amigos de amplias ideas con gentes nuevas de limitadísimas orientaciones. Salí de allí con la cabeza caliente y los pies fríos. Tuve que soportar una regular jaqueca de providencialismo político y, naturalmente, sufrí las consecuencias. Estoy maravillado. No pasan días por las gentes. No hay experiencia bastante fuerte para abrirles los ojos. No hay razón que los aparte de la rutina.

Como los creyentes que todo lo fían a la providencia, así los radicales, aunque se llamen socialistas, continúan ponien­do sus esperanzas en los concejales y diputados y ministros del respectivo partido. «Nuestros concejales harán esto y lo otro y lo de más allá». «Nuestros diputados conquistarán tanto y cuanto y tanto más.» «Nuestros ministros decretarán, crearán, transformarán cuanto haya que decretar, crear y transformar». Tal es la enseñanza de ayer, de hoy y de ma­ñana. Y así el pueblo, a quien se apela a toda hora, sigue aprendiendo que no tiene otra cosa que hacer sino votar y esperar pacientemente a que todo se le dé hecho. Y va y vota y espera.

Tentado estuve de pedir la palabra y arremeter de frente contra la falaz rutina que así adormece a las gentes. Tentado estuve de gritar al obrero allí presente y en gran mayoría:

«Vota, sí, vota; pero escucha. Tu primer deber es salir de aquí y seguidamente actuar por cuenta propia. Ve y en cada barrio abre una escuela laica, funda un periódico, una biblioteca; organiza un centro de cultura, un sindicato, un círculo obrero, una cooperación, algo de lo mucho que te queda por hacer. Y verás, cuando esto hayas hecho, como los concejales, los diputados y los ministros, aunque no sean tus representantes, los representantes de tus ideas, siguen esta corriente de acción y, por seguirla, promulgan leyes que ni les pides ni necesitas; administran conforme a estas ten­dencias, aunque tu nada les exijas; gobiernan, en fin, según el ambiente por ti creado directamente, aunque a ti maldito lo que te importe de lo que ellos hagan. Mientras que ahora, como te cruzas de brazos y duermes sobre los laureles del voto-providencia, concejales, diputados y ministros, por muy radicales y socialistas que sean, continuarán la rutina de los discursos vacíos, de las leyes necias y de la administración cominera. Y suspirarás por la instrucción popular, y conti­nuarás tan burro como antes, clamarás por la libertad y tan amarrado como antes a la argolla del salario seguirás, de­mandarás equidad, justicia, solidaridad, y te darán fárragos y más fárragos de decretos, de leyes, reglamentos, pero ni una pizca de aquello a que tienes derecho y no gozas porque ni sabes ni quieres tomártelo por tu mano».

«¿Quieres cultura, libertad, igualdad, justicia? Pues ve y conquístalas, no quieras que otros vengan a dártelas. La fuerza que tú no tengas, siéndolo todo, no la tendrán unos cuantos, pequeña parte de ti mismo. Ese milagro de la polí­tica no se ha realizado nunca, no se realizará jamás. Tu emancipación será tu obra misma, o no te emanciparás en todos los siglos de los siglos».

«Y ahora ve y vota y remacha tu cadena».

Ricardo Mella
1909

Postagens mais visitadas deste blog

A Modest Proposal

For preventing the children of poor people in Ireland, from being a burden on their parents or country, and for making them beneficial to the publick. Jonathan Swift | 1729 It is a melancholy object to those, who walk through this great town, or travel in the country, when they see the streets, the roads, and cabbin-doors crowded with beggars of the female sex, followed by three, four, or six children, all in rags, and importuning every passenger for an alms. These mothers, instead of being able to work for their honest livelihood, are forced to employ all their time in stroling to beg sustenance for their helpless infants who, as they grow up, either turn thieves for want of work, or leave their dear native country, to fight for the Pretender in Spain, or sell themselves to the Barbadoes. I think it is agreed by all parties, that this prodigious number of children in the arms, or on the backs, or at the heels of their mothers, and frequently of their fathers, is in the present dep...

Escravidão

O escravo é uma propriedade como o gado o é, e não como uma coisa inanimada. Sua liberdade de movimentos lembra a de um animal ao qual se permite pastar e fundar algo como uma família. O verdadeiro caráter de uma coisa é sua impenetrabilidade. Ela pode ser chutada e empurrada, mas é incapaz de armazenar ordens. A definição jurídica do escravo como coisa e como propriedade é, pois, enganosa. Ele é um animal e uma propriedade . É antes com um cão que se pode comparar um escravo. O cão capturado foi retirado do seio de sua matilha: foi isolado . Está sob as ordens de seu dono. Abre mão de suas próprias iniciativas, na medida em que estas contrariem tais ordens, e, como recompensa por isso, é por ele alimentado. Alimento e ordem possuem assim, tanto para o cão quanto para o escravo, uma mesma fonte - seu dono - e, nesse sentido, não é totalmente inadequado comparar-lhes o status ao das crianças. O que, porém, os diferencia destas tem a ver com a maneira como administram as metamorfoses. A...

Your mobile always rings (or so you hope)

One message flashes on the screen in hot pursuit of another. Your fingers are always busy: you squeeze the keys, calling new numbers to answer the calls or composing messages of your own. You stay connected – even though you are constantly on the move, and though the invisible senders and recipients of calls and messages move as well, all following their own trajectories. Mobiles are for people on the move. You never leave your mobile out of sight. Your jogging gear has a special pocket for your mobile, and you would not go out with that pocket empty just as you would not go running without your training shoes. As a matter of fact, you would go nowhere without your mobile (’nowhere’ is, indeed, the space without a mobile, with a mobile out of range, or a mobile with a flat battery). And once with your mobile, you are never out or away. You are always in – but never locked up in one place. Cocooned in a web of calls and messages, you are invulnerable. Those around you cannot blackball y...